Sentimiento confusos me atenazan.
Me aprisionan cadenas.
No alcanzo la esperanza.
Del yugo desasirme ya no puedo.
Por no querer, no quiero ni alcanzarla.
Siento dolor por no comprender nada.
De sueños pesarosos me despierto.
Me duele el corazón, me duele el alma,
sumido en el más hondo desconcierto.
En triste despertar oigo un lamento
que me hiere y me perfora el alma.
Cierro los ojos y huyo del tormento
y de la desazón que me taladra.
¿Por qué una y otra vez caigo en la trampa?
¿ Por qué cometo errores que lamento?
Al día, a la semana, en un momento
me encuentro con la red, sin esperarla.
Palabras me traicionan, y se escapan
rompiendo la armonía y el silencio.
Y clavan las espinas en el alma
que hacen sangrar la herida al descubierto.