El tiempo en Valencia

jueves, 30 de diciembre de 2010

viernes, 17 de diciembre de 2010

CAMINO DEL COLE

Sus piecitos alados van ligeros,
camino del colegio en su carrera.
Marcha veloz para llegar primero,
en un juego infantil, a su manera.

Camino del colegio va corriendo,
y una risa infantil su cara lleva.
¡Abuelo corre, que ya están abriendo!,
el timbre de su voz de nuevo suena.

Al llegar a la esquina para en seco,
me requiere anhelante su mirada.
Gira su cabecilla y va diciendo,
¡Abuelo corre, que está la puerta abierta!

Al llegar a la puerta, en un momento
busca con su mirada mi respuesta,
y yo rápidamente le contesto,
¡Vete ya Íker, está la fila puesta!

martes, 14 de diciembre de 2010

¡Corre abuelo, que vienen!

Vemos como la vida se va abriendo paso inexorablemente y un bucle infinito nos transporta en su cinta sin solución de continuidad.

Siento sus bracitos alrededor de mi cuello, y una mirada picarona busca a su abuela con una sonrisa de complicidad. Sus padres contemplan la escena con una serena felicidad; y él, sintiéndose el centro de todas las miradas, insiste, una y otra vez, en sus abrazos.

Son tres años de abrazos.
¡Corre abuelo, que vienen!
Sus pasitos alados
trazan surcos al aire.

Gira su cabecita.
Su risa me conmueve.
Su mirada me busca
para que con él juegue.

¡Corre abuelo, que vienen!
Y su frágil figura
se dibuja en el aire;
y una voz con dulzura
me requiere al instante.

¡Corre abuelo, que vienen!
Yo, con honda fatiga,
respiro jadeante.
Él, se para y me espera,
luego, sigue adelante.

¡Corre abuelo, que vienen!
¡Vamos, que no te alcancen!

jueves, 9 de diciembre de 2010

IMPOTENCIA

Sentimiento confusos me atenazan.
Me aprisionan cadenas.
No alcanzo la esperanza.
Del yugo desasirme ya no puedo.
Por no querer, no quiero ni alcanzarla.

Siento dolor por no comprender nada.
De sueños pesarosos me despierto.
Me duele el corazón, me duele el alma,
sumido en el más hondo desconcierto.

En triste despertar oigo un lamento
que me hiere y me perfora el alma.
Cierro los ojos y huyo del tormento
y de la desazón que me taladra.

¿Por qué una y otra vez caigo en la trampa?
¿ Por qué cometo errores que lamento?
Al día, a la semana, en un momento
me encuentro con la red, sin esperarla.

Palabras me traicionan, y se escapan
rompiendo la armonía y el silencio.
Y clavan las espinas en el alma
que hacen sangrar la herida al descubierto.

martes, 7 de diciembre de 2010

EL TIEMPO

El tiempo es un ladrón de ilusiones.¡ Con qué facilidad y cómo inexorablemente va devorando aquello en lo que un día creímos!. El tiempo se burla de nosotros, nos engaña, nos hace esperar en vano, para al final darnos la bofetada más dolorosa. Somos su juguete. A veces cometemos la ingenuidad de creer en él... y nos traiciona. Alguna vez seremos capaces de viajar en él en lugar de limitarnos a ver como pasa delente de nuestras narices causando estragos en nuestras vidas. Entonces dejaremos de ser un juguete roto en sus manos y seremos nosotros los que juguemos con él. Hasta ese momento no nos queda otra que la resignación y soportar con entereza los mazazos que nos van golpeando. Quisiera creer en un mañana luminoso, quiero ilusionarme, quiero tener esperanza, quiero reir y llorar de alegría, quiero soñar despierto, quiero sentir el amor. Mañana mi madre cumple 87 años, volvemos a medir el tiempo. Otras personas sufren lo indecible, mañana será un día más amargo aún y así hasta que se acabe. Sólo cuando se pare el reloj habrá paz en nuestro corazón y el dolor dará paso a un dulce despertar en la mañana más luminosa.

viernes, 3 de diciembre de 2010

PASEO MATINAL



Es fría la mañana. Las hojas crujen bajo mis pies con monótona cadencia. Tibios rayos de sol atemperan el ambiente que respiro y las tranquilas aguas del lago reflejan una serenidad sólo alterada por el parpar de los patos. El olor de las hojas secas transmite la fragancia del otoño, y un pálido cielo azul, rasgado por blancas pinceladas, deja pasar lo tímidos rayos de un sol temeroso de traspasar el umbral de la fría mañana. Es el último día del mes de noviembre, y la hoja del calendario cae en suave balanceo, con melancólica armonía, al compás de las hojas que se desprenden de los chopos del camino.