El tiempo en Valencia

viernes, 3 de diciembre de 2010

PASEO MATINAL



Es fría la mañana. Las hojas crujen bajo mis pies con monótona cadencia. Tibios rayos de sol atemperan el ambiente que respiro y las tranquilas aguas del lago reflejan una serenidad sólo alterada por el parpar de los patos. El olor de las hojas secas transmite la fragancia del otoño, y un pálido cielo azul, rasgado por blancas pinceladas, deja pasar lo tímidos rayos de un sol temeroso de traspasar el umbral de la fría mañana. Es el último día del mes de noviembre, y la hoja del calendario cae en suave balanceo, con melancólica armonía, al compás de las hojas que se desprenden de los chopos del camino.

martes, 30 de noviembre de 2010



LA FELICIDAD, UN TEMA RECURRENTE.

Vivimos la vida entre la felicidad, el dolor y la rutina. Pequeñas porciones de felicidad comparten nuestra vida con enormes dosis de rutina y una parte importante de dolor, en el mejor de los casos. Nuestro instinto nos lleva a aferrarnos a esos pequeños instantes de felicidad, efímeros, volátiles, casi impalpables, ya que antes de tocarlos se nos han escapado. Al final, la realidad se impone. La rutina pasa desapercibida, sin dejar huella, es el día a día, la cotidianeidad. Pero los momentos de dolor son interminables. Es como si el tiempo estuviera sujeto a los caprichos de un reloj que se ralentiza en los momentos de sufrimiento. A veces la desgracia se ceba en determinadas personas; es injusto. Personas que no se lo merecen tienen que cargar con las culpas de toda la humanidad. Es la mano del destino, caprichoso y cruel.
Disfrutemos de los momentos dichosos que la vida nos depara, intentemos alargarlos como una goma elástica, apurarlos hasta la última gota. Seamos felices mientras podamos.

viernes, 26 de noviembre de 2010

La entrada que Andrés ha publicado sobre la autoestima y la felicidad me ha traído a la memoria el cuento de León Tolstoi, La camisa del hombre feliz, que leí cuando tenía diez años. Todos buscamos la felicidad; todos decimos que el dinero no da la felicidad; todos sabemos que la felicidad es la ausencia de egoismo; la felicidad es la renuncia a todo lo material supérfluo. Pero hay una fuerza invisible y poderosa que nos empuja en el sentido contrario. Queremos más, cuando conseguimos algo la felicidad dura unos segundos y enseguida anhelamos otra cosa y así entramos en un círculo vicioso, en un pozo sin fondo del que no somos capaces de salir. Sigamos intentándolo.


LA CAMISA DEL HOMBRE FELIZ
Cuando el zar enfermó gravemente, de nada sirvieron todos los remedios que se pusieron a su disposición para que mejorara, por lo que prometió la mitad de sus posesiones a aquel que pudiera devolverle la salud. Y así fue como un trovador le indicó que sanaría si encontraba a un hombre feliz y vestía su camisa. Los emisarios del zar recorrieron todo el mundo buscándolo, pero no encontraron a nadie que estuviera completamente satisfecho y feliz. Sin embargo, cuando al fin lo hallaron, no encontraron el ansiado consuelo: el hombre feliz no tenía camisa.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

TORMENTA



Ruge el cielo.
Henchido por la ira de las nubes,
descarga colérico,
con iracunda indignación y enojo,
una lluvia de luces
que iluminan la noche.

Ruge el cielo.
Nubarrones que braman y estremecen
las entrañas del firmamento entero.
Fogonazos que hieren,
y arrancan los gemidos de la noche.

Ruge el cielo.
Y en el fragor de desigual batalla
entre el rayo y el trueno,
el estruendo alcanza
los confines del mismo firmamento.

martes, 23 de noviembre de 2010

MIRO AL CIELO

Miro al cielo.
Descubro los confines
del azul insondable del espacio.

Miro al cielo.
Me hiere su infinito,
y elevarme quisiera en mi deseo.

Miro al cielo.
Me asusta su espesura,
y confundirme en ella, ese es mi anhelo.

Miro al cielo.
El vértigo me invade,
y en su profunda inmensidad me fundo.

Miro el cielo.
Asciendo entre cristales
para encontarme de nuevo con mí mismo,
y liberarme del pesado yugo
que por momentos se hace insoportable.