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miércoles, 12 de enero de 2011

Primer día de prueba.


Son muchas recaídas, por eso miro el día de hoy con cierta prevención, recelo y escepticismo. Un día no significa nada, pero puede ser el comienzo. Las comidas han sido correctas, sin picar entre ellas. Aunque ha habido momentos difíciles. El anterior a la comida lo he superado con relativa facilidad, sin embargo sobre las ocho de la noche ya comenzaba a sentir cierta ansiedad. Cierto que he cenado lo justo, pero no ha sido una cena sosegada. He engullido más que comer y todo por la ansiedad que ha estado a punto de ganar la batalla. Pero bueno, el primer día ya ha pasado y mañana doble prueba. Debo ir a la piscina y comer con moderación. Veremos si lo consigo.

martes, 11 de enero de 2011

Un intento de comenzar.


La fuerza de voluntad es débil y pienso que tiene algo que ver con el hecho de ejercitarla y la práctica diaria. Eso debe ser lo que a mí me ocurre. Me falta fuerza de voluntad para cuestiones tan simples como el comer con conocimiento y el practicar regularmente la natación. Hoy me he hecho el ánimo y me he acercado a la piscina, me ha sacado un bono de diez baños y he gastado el primero. Ha sido una hora de ejercicio que me ha agotado bastante, todo por la falta de práctica. A ver si ahora, ya que he adquirido el bono me decido a ir tres veces por semana. Lo del comer ya es otra historia. No me sobrepongo a la tentación de picar algo mientras estoy haciendo la comida. Mañana debo volverlo a intentar. Seguramente hará falta alguna estrategia que facilite la consecución del objetivo, pero de momento no he dado con ella. El caso es que mientras preparo la comida... pues corto unos taquitos de queso, o bien algunas lonchas de jamón con su correspondiente vasito de vino. He tomado la decisión de no comprar cerveza ni aperitivos del tipo frutos secos, encurtidos, salazones,...,patatas fritas. Pero siempre encuentro en el frigorífico algo que echarme a la boca. En fín, mañana será otro día y habrá que seguir intentándolo. A lo mejor si escribo un diario sobre el tema me puede servir de terapia. Veremos si sirve de algo.

domingo, 9 de enero de 2011

No sólo de la palabra vive el hombre.


Bueno, amigos y amigas, como sabéis no sólo somos espíritu, también somos materia y por tanto además del alimento espiritual necesitamos disfrutar de los dones que la Madre Tierra nos ofrece. Hoy he preparado un arroz con bogavante. Es un plato exquisito, ya que le da al arroz ese sabor inconfundible del crustáceo en cuestión. Lo primero que hay que hacer es partir el bogavante vivo, para lo cual hay que vencer ciertos prejuicios; si se sigue moviendo una vez partido es debido a actos reflejos, no quiere decir que el animal sufra. Se le corta la cabeza, luego ésta se parte en dos trozos longitudinalmente y luego el cuerpo se parte en cuatro trozos. Se frie durante dos minutos y se aparta. A continuación se fie una pequeña parte de pimiento rojo, pimiento verde, cebolla y ajo, se le añade medio tomate rojo rayado y una vez hecho el sofrito se le añade el arroz que se frie durante dos minutos. Después se le añade el caldo previamente preparado, tres unidades de caldo por cada unidad de arroz y cuando lleve cociendo cinco minutos se le añade el bogavante. en doce minutos estará hecho. Yo le he añadido seis gambas rojas rayadas. Ni que decir tiene que no ha quedado ni rastro, hemos dado buena cuenta de ello.
Bueno, creo que es una buena forma de acabar estas fiestas tan entrañables.
Un saludo a todos.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Feliz Año Nuevo.


Feliz Año Nuevo a todos. Que os traiga salud, mucha felicidad y paz a vuestros corazones.

viernes, 17 de diciembre de 2010

CAMINO DEL COLE

Sus piecitos alados van ligeros,
camino del colegio en su carrera.
Marcha veloz para llegar primero,
en un juego infantil, a su manera.

Camino del colegio va corriendo,
y una risa infantil su cara lleva.
¡Abuelo corre, que ya están abriendo!,
el timbre de su voz de nuevo suena.

Al llegar a la esquina para en seco,
me requiere anhelante su mirada.
Gira su cabecilla y va diciendo,
¡Abuelo corre, que está la puerta abierta!

Al llegar a la puerta, en un momento
busca con su mirada mi respuesta,
y yo rápidamente le contesto,
¡Vete ya Íker, está la fila puesta!