
LA FELICIDAD, UN TEMA RECURRENTE.
Vivimos la vida entre la felicidad, el dolor y la rutina. Pequeñas porciones de felicidad comparten nuestra vida con enormes dosis de rutina y una parte importante de dolor, en el mejor de los casos. Nuestro instinto nos lleva a aferrarnos a esos pequeños instantes de felicidad, efímeros, volátiles, casi impalpables, ya que antes de tocarlos se nos han escapado. Al final, la realidad se impone. La rutina pasa desapercibida, sin dejar huella, es el día a día, la cotidianeidad. Pero los momentos de dolor son interminables. Es como si el tiempo estuviera sujeto a los caprichos de un reloj que se ralentiza en los momentos de sufrimiento. A veces la desgracia se ceba en determinadas personas; es injusto. Personas que no se lo merecen tienen que cargar con las culpas de toda la humanidad. Es la mano del destino, caprichoso y cruel.
Disfrutemos de los momentos dichosos que la vida nos depara, intentemos alargarlos como una goma elástica, apurarlos hasta la última gota. Seamos felices mientras podamos.